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lunes, 25 de noviembre de 2019

El demonio y los demonios (3)


Continuamos con la obra de monseñor Balducci, “El diablo”.

8- ¿Cuántos son los demonios?

Muchos Padres de la Iglesia y teólogos concuerdan en que el número de ángeles supera la posibilidad de cualquier cálculo humano.
En Apocalipsis 5,11 se dice que el número de ángeles era miríadas de miríadas y millares de millares.
Y en Apocalipsis 12,4 se lee sobre el dragón que “su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra”. Varios Padres ven en las estrellas a los ángeles y así hablan de una tercera parte de ellos que se volvieron diablos.
Comoquiera que sea, todos concuerdan en que el número de los demonios es muy elevado.
Santo Tomas se pregunta si los ángeles que pecaron superan en número a los que permanecieron fieles. Y responde que, al contrario de cómo habrían obrado los hombres (influenciados en su juicio por los sentidos, de los que carece la naturaleza angélica) los ángeles que permanecieron fieles son muchísimo más que los otros.
Dios creó como consecuencia directa de su bondad infinita. 
Dios creó el mundo y sus seres no porque los necesitara. Ni el mundo ni los seres le aportan nada a Dios. El acto creador de Dios es desbordamiento de su bondad infinita. Su amor es tan imposible de comprender y medir para nosotros, que lo llevó a crear. El amor como la bondad son esencialmente expansivos. La creación es consecuencia de la expansividad del amor y la bondad divinas. Cuanto más crea, Dios expresa su amor. Por ello podemos creer que creó tal cantidad de ángeles que nos es imposible comprenderlo. Millones de millones. Y de ellos, sólo una parte le fue infiel.
Los demonios son pues, miles de millones. Pero menos que los ángeles buenos.

9- ¿Existe una jerarquía entre los demonios?

Se puede suponer una jerarquía pero no sostener con certeza.
Del Nuevo Testamento parece deprenderse que sí existe esta jerarquía. En efecto, se habla del “príncipe” de los demonios (San Mateo 9,34), del diablo y sus ángeles (San Mateo 25,41), de los principados y potestades (Efesios 6,11-12), etc. Además, si los demonios eran ángeles y estos tenían jerarquía, es dable sostener que la continuaron o conservaron luego de revelarse.
Balducci se inclina por pensar que los demonios se diferencian por su poder y que esto marca una jerarquía. En el sentido de que el mayor poder de uno puede obligar al otro a obrar en consecuencia. Por ejemplo: si un diablo está en posesión de un individuo, otro de más poder lo puede obligar a permanecer en él por más tiempo.
Ya Santo Tomás argumentaba que tenían diversa perfección natural y, en consecuencia, la acción de unos podía estar por debajo de la acción de otros.

10- ¿Tienen un nombre?
No encuentra motivos para sostener que tengan nombres propios, específicos cada uno de ellos. Si en algún momento se lo adjudican, cree que lo hacen de puros mentirosos que son. Otra cosa es que nosotros les demos nombres. Y en esto la Sagrada Escritura ha sido muy parca.
Lo que sí hay y encontramos en la Sagrada Escritura son los nombres genéricos asignados a los demonios. El nombre “espíritu maligno” se encuentra 76 veces en el Nuevo Testamento. Luego en 63 oportunidades habla de “demonio”, término de origen griego, de etimología incierta y que indicaría la acción maléfica que esos espíritus difunden en el mundo en oposición a la de los ángeles.
Las Sagradas Escrituras mencionan en  36 oportunidades el nombre genérico “satanás” (principalmente en el Antiguo Testamento) y en otras 36 el nombre “diablo”.
El Nuevo Testamento menciona a los ángeles malos en 211 citas. También se encuentran aquí otros apelativos genéricos, por lo menos unos 20.  A saber: acusador, el dios de este mundo, el enemigo, el tentador, el malvado, homicida desde el principio, padre de la mentira, pecador desde el principio, principe de este mundo, serpiente, espíritu malo, espíritu inmundo, espíritu impuro.
Finalmente, hay que subrayar que estos nombres se usan indistintamente pero, en todos los casos, orientados a indicar la actividad maléfica de los espíritus infernales. (Continuará)

lunes, 18 de noviembre de 2019

La Iglesia como "hospital de campaña"



El demonio y los demonios (2)

Continuamos comentando el libro de Monseñor Balducci, "El Diablo".


4- Los ángeles condenados al infierno. Al pecado de los ángeles, siguió su condenación “al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles” (San Mateo 25,41).
De la eternidad de la pena que sufren, se habla sobre todo en el Nuevo Testamento: “castigo eterno” (San Mateo 25,46), “fuego que no se apaga” (San Marcos 9,43). El mismo evangelista habla después de infierno “donde su gusano no muere y el fuego no se apaga (San Marcos 9,48); en el Apocalipsis se lee: “Y la humareda de su tormento se eleva por los siglos de los siglos (San Marcos (Apocalipsis 14,11) y añade: “serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos.” (Apocalipsis 20,10).

5- La herejía. La doctrina de la eternidad de las penas es clarísima en las Sagradas. Escrituras.
Sin embargo, en el siglo IV y de la mano de Orígenes, influenciado por la teoría estoica de los ciclos cósmicos, aparece la herejía llamada “apocatástasis”. 
Orígenes pensó que la redención era el comienzo del regreso a Dios de todos los seres creados y su fin ultimo la reconciliación universal y, por tanto, la salvación final, incluso de los mismos demonios.
Esta teoría junto con otros errores de Orígenes fueron condenados en el Sínodo de Constantinopla del año 543. La definición principal de la eternidad del infierno aparece en el IV Concilio de Letrán de 1218. También el Vaticano II habla del fuego eterno en Lumen Gentium 7,48.


6- El arrepentimiento en el infierno. Siguiendo a Santo Tomas, cabe destacar en el infierno dos tipos de arrepentimiento que sufren las almas.
El primer arrepentimiento es directo y consiste en detestar el pecado en tanto tal.
El segundo arrepentimiento es indirecto y consiste en odiar el pecado por las consecuencias que ha causado en quien lo comete, como por ejemplo, el castigo.
Los condenados al infierno no tendrán un arrepentimiento directo, que es el verdadero, pues permanecerá en ellos el apego a la malicia del pecado. Tendrán un arrepentimiento indirecto, en tanto se entristecerán por el castigo que sufren.
Finalmente, a esta altura, Balducci se enreda innecesariamente en el tópico convencional del tiempo presente, a saber: la hipótesis de un infierno vacío de seres  humanos. Rápidamente reconoce que carece de argumentos para sostenerlo, tanto él como quienes coquetean con esa hipótesis, sin ningún tipo de andamiaje en la Tradición.

7- Naturaleza del demonio. Su naturaleza es angélica. Es decir: los demonios son espíritus. Puro espíritu sin materia. Sin naturaleza corporal alguna. Difícil de imaginar, por cierto.
Son espíritus superiores al alma humana, creada para animar al cuerpo. El alma es la forma del cuerpo. Le da el ser al cuerpo. En el hombre, el alma humana necesita del cuerpo y el cuerpo del alma.
El alma humana obra sirviéndose del cuerpo; no es completa sino con el cuerpo, aunque puede existir sin él, pero en espera de volverse a unir al cuerpo, entonces transformado y enriquecido con características tales que lo hacen semejante al cuerpo resucitado de Cristo. (Continuará)

viernes, 15 de noviembre de 2019

El Pastor y el Lobo


Terminó ayer en la ciudad de Barcelona un congreso titulado ‘La aportación del Papa Francisco a la teología y a la pastoral de la Iglesia”. Durante el mismo, disertó el cardenal Walter Kasper con una ponencia titulada “El mensaje de la alegría”.
Ya sabemos quién es Kasper y de que material está hecho. Es el teólogo preferido de Francisco. Un modernista empedernido, siempre bailando el minué al borde de la herejía.
No nos extraña el titulo de su ponencia.
 La “alegría”, la “espontaneidad”, la “misericordia” son los tópicos predilectos de estos modernistas. No nos dejemos engañar por su locuacidad. Si no lo tenemos en claro, no entendemos lo que está pasando en la Iglesia. Tras la cortina de humo de la verborrea insustancial, se esconde el viejo plan de destruir la Iglesia Católica.
Por supuesto que los tópicos señalados son atractivos para la mayoría desprevenida. Hasta parecen inocuos. Sin embargo, no es así. A través de estos talismanes, los modernistas inoculan todo el veneno de su heterodoxia.
Si alguien quiere profundizar lo que dijo, puede dirigirse acá  o también acá.
En mi opinión, la ponencia en sí misma es intrascendente. Palabrerío posconciliar hueco. De tan repetido, harta. Además, oscura en algunas apreciaciones. Típico de alemán. Hay una tradición intelectual alemana según la cual cuanto más oscuros y retorcidos son, más inteligentes. Algo que viene como anillo al dedo para cualquier modernista. Fíjense cuando habla de Laudato Si y díganme si no es un galimatías indescifrable.
De todo este parloteo demagógico, voy a destacar algunos puntos.

Cardenal Kasper
Cardenal Kasper predicando

En primer lugar, dijo que a Francisco lo mueven “los pobres, las críticas al capitalismo desenfrenado, el apoyo a los migrantes, una nueva relación con la creación y una nueva cultura de moderación y alegría”. Es decir: lo mueve una agenda inmanente. Casi diría que es la agenda de un político. Lo destaca como si se tratara de una virtud porque según él, tal posición lo aleja de los “ultraconservadores” y de los “progresistas” que hay en la Iglesia. De modo que Francisco no sería ni lo uno ni lo otro. Sería para Kasper una especie de “genus novum”. Porque no se preocuparía, según él, de anunciar el Evangelio que siempre anunció la Iglesia sino uno nuevo, parecido más al programa de un partido político que al de un Pastor universal.
“El entusiasmo inicial después de ‘Evangelii gaudium’ se ha desvanecido”, sentenció. Personalmente, este primer documento del pontificado de Francisco nunca me entusiasmó. Al contrario. Me alarmó. En primer lugar, por su contenido liviano y vulgar. En segundo lugar, por algunas afirmaciones aventuradas, tales como ésa de la conveniencia de reconocer a las Conferencias Episcopales la facultad de definir doctrina. Un paso decidido a la constitución de Iglesias nacionales y la consecuente destrucción de la Iglesia Universal. Y otro paso más hacia la protestantización del catolicismo.
“El mensaje de alegría es la respuesta a esta situación del mundo actual y de la Iglesia de nuestro tiempo”. Si esto es lo único que tiene Kasper para ofrecer, no tiene nada. La afirmación es tan insípida que huelgan los comentarios.
El Papa “sabe expresar de manera simple contenidos filosóficos y teológicos difíciles y complejos”. Esto, sencillamente, no es cierto. El Papa sabe embrollar todos los contenidos filosóficos y teológicos, los simples y los complejos. Recibiendo a su amigo Scalfari y haciendo magisterio desde la prensa italiana a partir de afirmaciones ambiguas: que si dijo o no dijo que existe el infierno; que si dijo o no dijo que Jesús es Dios; que si dijo o no dijo que Jesús resucitó; que si dijo o no dijo que las almas de los malos se esfuman en la nada….Si hay un Papa que confunde, mezcla, le dice a cada uno lo que quiere escuchar, hace política, rechaza la teología, la filosofía y el derecho, avanza tres pasos y retrocede dos, ese Papa es Francisco. ¿No dijo acaso que hiciéramos lío? ¿No es acaso lo que él hace?
“Reducir toda la exhortación a dos breves observaciones que las critican sin considerar el contexto es contrario a toda regla hermenéutica”, agregó refiriéndose a Amoris Laetitia. Este versículo debería enmarcarse. Es el preferido de la vulgata modernista: los hechos no existen. Existen las interpretaciones sobre los hechos. El caballo de Troya para “deconstruir” el Evangelio y fabricar otro Evangelio “reinterpretado” a la luz del modernismo. Por eso, Amoris Laetitia no dice lo que dice. No. Lo que pasa es que nosotros somos tan idiotas que no sabemos interpretarla en su contexto. Y luego: Kasper y toda su pandilla no buscan constituir una Iglesia nacional alemana a partir del próximo sínodo. No. Lo que pasa es que nosotros no sabemos interpretar los hechos en su debido marco. Y fallamos en la lectura de los textos utilizando una hermenéutica equivocada.
Kasper es un lobo. Y como tal, debe ser desenmascarado. No sé hasta qué punto apoya a Francisco y hasta qué punto está buscando desestabilizarlo.  No le creo nada de lo que dice. Ni confio en sus intenciones.

miércoles, 13 de noviembre de 2019

El demonio y los demonios (1)


En sucesivos posts hablaremos sobre la existencia de los ángeles caídos o demonios,  basándonos en el libro de Monseñor Corrado Balducci titulado “El Diablo”; y sin perjuicio de hacer alguna aportación personal.

1- Su existencia es dogma de Fe.
Pertenece a las verdades reveladas, No es algo opcional, es decir, que podamos descartar. Al contrario, es  una verdad que debemos creer.
Para disipar cualquier duda, la existencia del diablo o demonio como dogma de fe fue reafirmada en el IV Concilio de Letrán (1215). Existe un exhaustivo pero muy accesible estudio de la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe acá que lo explica muy claramente. Es evidente que el Padre Arturo Sosa, actual superior de los Jesuitas a instancias de Francisco, no lo leyó, lo cual habla muy mal de él. O mejor dicho, peor de lo que ya hablan sus propias desafortunadas declaraciones. Ver acá.  
De manera que negarla es como negar la Santísima Trinidad o la divinidad de Cristo. Es decir, una herejía hecha y derecha.

 2- El demonio es un ángel que libremente se volvió malo.
Existe no por culpa nuestra y menos que menos porque lo ha querido Dios sino sólo y exclusivamente por culpa suya que, en plena libertad de ángel de la luz, se convirtió en ángel de las tinieblas.
Dios creó los ángeles, seres puramente espirituales. Muchos de ellos lo eligieron a Él como fin pleno y definitivo de su existencia. Muchos otros hicieron una elección diametralmente opuesta e irreversible, tal vez inspirada en una falsa valoración de sus elevadas dotes y enormes posibilidades.
Monseñor Corrado Balducci. 1923-2008
El pecado de estos ángeles consiste en un rechazo a Dios. Su caída es cierta pero es opinable cuál fue el motivo. Sobre esto la Iglesia nunca se pronuncio oficialmente. En este sentido, hay tres hipótesis:
a-La primera hipótesis, dice que el orgullo y la soberbia les hizo pensar a estos ángeles que podían ser semejantes a Dios. Un deseo desordenado de semejanza a Dios. Así lo explica Santo Tomas en la Suma Teológica (I, 63,3). Esta es la hipótesis más difundida y dominante hoy.  Comenzó con Orígenes y fue aceptada por numerosos Padres de la Iglesia. Encuentra justificación en las Escrituras (Tobías 4,13; Eclesiástico 10,13; Timoteo 3,6).
b- La segunda hipótesis dice que cayeron por sus  celos y  envidia  respecto del  hombre. No soportaban que el hombre, venido después y precisamente de la misma materia terrestre, fuese hecho a imagen de Dios y, más todavía, Dios le hubiese sometido a él los otros seres creados. Fue sostenida por los más antiguos Padres de la Iglesia tales como San Justino, Tertuliano, San Cipriano, San Ireneo, etc.  Y es temporalmente anterior a la primera hipótesis.
c- La tercera y última hipótesis, fue sostenida en el siglo XVI por dos grandes teólogos: Ambrosio Catarino y Francisco Suarez. Coinciden con la segunda hipótesis al sostener que la caída fue la envidia y los celos hacia el hombre. Pero el motivo concreto de esta envidia estaba representado por el hecho de que el Hijo de Dios asumiría la naturaleza humana, es decir, por el misterio de la encarnación, revelado anticipadamente a los ángeles, a quienes se les exigía adorar a Cristo, lo cual muchos rechazaron.

3- En la tradición cristiana Lucifer es el primero de los ángeles rebeldes, su jefe.
Hay acuerdo en afirmar que el pecado de los ángeles sucedió inmediatamente después de su creación, tan pronto pecaron. El pecado de uno de ellos fue causa no determinante sino persuasiva para el pecado de los otros, aunque hayan pecado todos juntos, puesto que el ángel no necesita espacios temporales en sus decisiones.
También se puede creer que los ángeles que permanecieron fieles superaron el número de los convertidos en diablos. Esto por cuanto para ellos, al contrario del hombre, el pecado es contra la inclinación natural y por tanto siempre representa una excepción. (Continuará)

lunes, 11 de noviembre de 2019

Sobre la gran desaparecida


Parece que el hombre de nuestro tiempo no tuviera alma. Nadie que debiera hacerlo la menciona. Oyen ustedes hablar del alma a los sacerdotes cuando predican? O a los pastores? O a los tele-evangelistas? O a los filósofos?
 El materialismo que nos sumerge es tan atroz que mató al alma. Hasta la mató en aquellos que debieran recordarnos que tenemos una. El hombre ha quedado reducido al cuerpo y a sus necesidades. Que son exclusivamente materiales.
 La preocupación por el cuerpo es paralela a su enaltecimiento. A su sobrevaloración. Y no es para menos, si consideramos que al no tener alma, el yo se identifica sólo con el cuerpo. Yo soy mi cuerpo. Que es casi como decir-siguiendo a Feuerbach- yo soy lo que como. En definitiva, las emociones, los sentimientos y cualquier otra pulsión son emanaciones de la materia, del cuerpo. Como en los animales. 
 A tenor de la sobrevaloración del cuerpo y la materia, cobra impulso la exaltación de sus necesidades. Potenciado todo en atención a que, al no existir el alma, tampoco existe la posibilidad de una vida más allá de ésta que nos da el cuerpo. La vida actual, la única posible, merece cuidarse y exaltarse con sus necesidades porque tales son las del cuerpo y el cuerpo soy yo. Soy todo yo. 
 Al compás de esto, crece en la sociedad la “conciencia” por la satisfacción de las necesidades “sociales”. Que son poco menos que idolatradas.
 La felicidad radica en la posesión de un bienestar que, a juzgar por sus mentores, no tiene más límite que las pretensiones sin limite del hombre. Si a alguien se le ocurre decir que tal felicidad es una fantasía, no será entendido. Apelar al espíritu o a los bienes espirituales para revelar tal fantasía, será considerado un acto de insalubridad mental o de hipocresía. Porque el alma no existe y, como tal, no puede reclamar bienes que satisfacer. 
 La felicidad del hombre pasa por tener porque tener bienes materiales lo hace ser. Tener es ser. Esta mentalidad materialista ha calado en el corazón de todos, aun de los pobres. El pobre hoy día es también materialista. 
 Los lideres religiosos católicos actuales, que son los que me interesan, en su gran mayoría gastan el tiempo con este convencionalismo: hablar de la pobreza hasta el hartazgo. Es una  especie de altruismo materialista. Encendidas diatribas contra la "teología de la prosperidad" y fogosos discursos por la "eliminación" de la pobreza material. Nada de nada sobre la pobreza espiritual.  Mientras tanto, los pobres (materiales y de espíritu) esperan que les hablen de Dios. No saben que tienen alma porque ninguno de ellos les habla del alma. No saben que hay otra vida. Porque ninguno de ellos se los dice. Por consiguiente, ignoran que tienen un alma que salvar. Es más, alguno de estos clérigos no cree que hay otra vida. Miremos, sino, el actual Sínodo de la Amazonia, con su despilfarro de desvergonzado paganismo. Estos vienen a salvar a la Iglesia después que la hundieron. Vienen a salvar el planeta. Cuando Cristo vino a salvar a los hombres. Vienen a enseñarle a los  pobres. Y los pobres van corriendo a los evangélicos porque, por lo menos, les hablan de Dios. 
 América Latina no es más católica. Es evangélica (si esto quiere decir algo. Supongamos que sí, por el momento).  Estos sujetos han empobrecido hasta lo indecible a los pobres materiales. Porque les robaron el alma. Les quitaron el espíritu. Rifaron su esperanza y, quizás, hasta su salvación eterna.

sábado, 9 de noviembre de 2019

El Padre Marins en la Diócesis de Quilmes


Hace un par de días atrás, escribimos varios artículos sobre la inminente visita del Padre José Marins a la Diócesis de Quilmes. 
Lamentablemente hasta ahora y ya producida la visita, no tenemos más referencias sobre su presencia que un par de líneas publicadas por AICA y replicadas por algunos medios. Es poco, pero suficiente para reflexionar.
Dice el texto que el padre Marins “hizo un fuerte llamado a buscar presencias capilares de la Iglesia en el territorio”. Hay que reconocer que los progresistas son originales en la invención de términos: “presencias capilares”. Tienen capacidad para hablar sin expresar nada. ¿Qué diantre querrá decir esto? Ahora resulta que existen las presencias capilares. Mirá vos. Otro aporte más a la confusión reinante.
 “Vamos a tener que desinstalarnos del cómodo estancamiento”, consideró. A mí me alcanza con que se pongan a trabajar y se dejen de parlotear idioteces. Con eso creo que la diócesis da un giro de 180º. “Desinstalarse” Otro término original. Yo más bien los alentaría a instalarse. Sí. Instalarse en una biblioteca a estudiar el Catecismo. Después que lo aprendieron, a enseñárselo a los fieles. Todos esos mamotretos llamados Documentos de Medellín, Puebla, Aparecida y no sé qué otra ocurrencia, guárdenlos en un baúl. Nunca vienen mal como antecedentes de lo que no hay que repetir.

 “Las CEBs, o las células eclesiales básicas, descentralizan la vieja estructura pastoral al tiempo que valoran a los laicos como corresponsables por la gente de un área, aun cuando con frecuencia ignoran las fronteras”. Otra vez el pastoralsmo demagógico. Resulta que las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) “valoran” a los laicos porque los hacen “corresponsables por la gente”. Los laicos son inmensamente desvalorizados por pastores que no los instruyen en la Fe, que no les enseñan lo que siempre enseñó la Iglesia. No es que ignoren las fronteras. Ignoran la Fe Católica porque nunca se las enseñaron. Son más pobres que los pobres materiales. ¿Y después me hablan de la “opción por los pobres”? ¿Cómo hace un ciego para guiar a otro ciego? Esos pobres laicos son ciegos incapaces de guiar a cualquiera. Recuerdo hace ya muchos años, un distinguido sacerdote de la diócesis me invito a dar una clase sobre el Sacramento del matrimonio en la “Escuela de Ministerios”, que supuestamente preparaba para el diaconado permanente. Apenas comienzo a hablar, un alumno (adulto mayor, evidentemente padre de familia) levanta la mano y me dice: “El matrimonio no es un sacramento”. Así. Sin anestesia. Le contesto: “Y a vos quién te dijo eso?”. Me respondió: “un sacerdote”. Le replico: “El matrimonio es un sacramento. Y decile a ese sacerdote que digo yo que es un burro”. De esta manera optan por los pobres en Quilmes. Criando burros en lugares donde deberían aprender el abecedario de la Fe. A esos desamparados les hacen coordinar CEBs. Con ellos pretenden convertir. No sé a quién van a convertir. Debería decir que son unos ilusos. No. Son unos cretinos.
“En fin, la evangelización no es para implantar espacios eclesiales, sino para encarnar el Evangelio”. Otro giro lingüístico sub specie modernista. Inentendible. Qué cosa serán los espacios eclesiales. Qué cosa es encarnar el Evangelio. Este lenguaje críptico podría ser descifrado así: nos interesa tres pepinos la Iglesia. No queremos expandir la Iglesia. Nos alcanza con que la gente “encarne” (¿?) el Evangelio según nosotros: que cada día sea un poquito más comunista. Que mezcle una gotita del Che con una de Jesús, otro poquito de Angelelli con algún Ave María y que se dejen de embromar con eso de rezar mucho, examinar la conciencia y pedir por los enemigos. Acá queremos "luchadores comprometidos".
 Algunos podrán creer que soy  un exagerado. Es porque ustedes no los conocen.

viernes, 8 de noviembre de 2019

"Allí habrá llantos y rechinar de dientes" (San Lucas 13,28)



Más sobre el Sínodo Modernista de la Amazonia


No pretendí agotar en los seis posts ya publicados, todas las reflexiones que sugiere el Sínodo modernista de la Amazonia. Por eso, subimos del canal de youtube MI AMIGO, EL CURA estos dos breves pero sustanciosos videos grabados por el Padre Enrique Carrión. Nos permitirán ampliar aún más los conceptos respecto de las Conclusiones de este desgraciado suceso eclesial.




Viendo la realidad con humor


Dentro del muy recomendable sitio español  INFOCATOLICA, se puede encontrar el blog titulado LA CAVERNA. Es de carácter humorístico. Con fina ironía, dice las verdades más crudas e irrebatibles. A continuación, y con motivo del Mensaje de la Conferencia Episcopal argentina que comentábamos ayer, reproduzco un artículo de LA CAVERNA que no tiene desperdicio. Fue publicado el 18 de junio de 2018 pero mantiene actualidad. Creo que viene a cuento de lo ya dicho en nuestro post. Reitero: el artículo es de tono exclusivamente humorístico. Aunque no lo parezca.
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(ECOS de la CAVERNA) En exclusiva para ECOS de la CAVERNA, nos complacemos en ofrecer el más reciente comunicado urbi et iturbe de Mons. Renato Panchamplero, Arzobispo de Tortuguitas (Argentina) y Doctor en Relaciones con el Estado, conocido entre el episcopado argentino por su pastoralidad y buena onda.
…………………
Queridos hermanos y hermanas en el Señor o en la Buena Voluntad de los y las no creyentes:
Recientemente, hablé en una homilía sobre la humildad y la mansedumbre evangélicas que debían mostrar los cristianos, escondiéndose mansamente en las iglesias y no haciendo nada que pudiera molestar a aquellos que, en ejercicio de su legitimidad democrática, habían decidido que acabar con niños inocentes era un derecho humano. A fin de cuentas, como expresa el adagio latino, Caesare locuto, asunto finuto.
Con ocasión de esa homilía, recibí algunas quejas de exaltados, citando versículos bíblicos. Por supuesto, no hice ningún caso a esos neopelagianos, pero, como dice la Palabra de Dios, no hay mal que por bien no venga y su insolencia me mostró que es hora de realizar una nueva edición argentina de la Biblia, que nos evite pasar estos malos tragos.
Para ello, me reuní con mis vicarios y consejeros y comenzamos a leer las Sagradas Escrituras. Fue toda una sorpresa, porque la mayoría de nosotros no había vuelto a leerlas desde el seminario y solo teníamos una vaga idea de lo que decían. Es cierto que en Misa se leen lecturas, pero ya sabemos que nadie escucha, incluidos los clérigos, así que quisimos tener información de primera mano. En cuanto empezamos a leer, nos dimos cuenta de que había un gran problema y teníamos que hacer algo.
Lo primero que decidimos fue eliminar el Antiguo Testamento. No me atrevo a mencionar siquiera las barbaridades y violencias que se relatan en él: ¡hay guerras y sangre, y la gente muere y cosas así! Dos de mis reverendísimos vicarios se desmayaron literalmente al leer los primeros capítulos. Terrible. Además, si Dios es el Dios de las sorpresas, no puede tener nada que ver con algo que lleva en su mismo nombre la palabra “antiguo". Como dijo San Marción, “ese no es nuestro Dios".
Una vez solucionado el problema judío, pasamos al Nuevo Testamento. El título nos pareció bien: lo nuevo siempre es mejor. Sin embargo, encontramos multitud de cosas inaceptables y antievangélicas que nos desorientaron. No sabíamos qué hacer.
Algunos propusieron eliminar también el Nuevo Testamento y escribir un Nuevo Nuevo-Testamento, indicando sabiamente que, si lo nuevo es bueno, lo dos veces nuevo tiene que ser dos veces bueno, como diría Gracián. Sin embargo, el Rvdmo. Vicario de Relaciones Ecuménicas con Órdenes Religiosas señaló que eso sería mucho trabajo y que era mejor acudir a los últimos descubrimientos de la exégesis jesuítica. Según nos explicó, el Prepósito General de los jesuitas, el P. Sosa, había descubierto que en época de Jesús no había grabadoras. Nos quedamos atónitos.
Al parecer, los evangelistas o quienes escribieran los evangelios, Constantino o quien fuera, a veces no habían transmitido bien la enseñanza de Jesús de Nazaret. ¡Ahí estaba nuestra oportunidad! Podíamos ir frase a frase y eliminando o modificando las que no se hubieran “transmitido” correctamente.
Pusimos manos a la obra y fuimos decidiendo qué cosas podían quedarse y cuáles no. El Apocalipsis lo quitamos del todo, porque no hay quién lo entienda. Las cartas de Pablo también, porque era un rígido y un proselitista, con perdón, y lo mismo con las de Pedro y Santiago. Nos reímos mucho al ver que había una carta de Judas y al principio creímos que era un buen ejemplo de acompañamiento del pecador, pero enseguida descubrimos que su autor era un homófobo intolerante, así que también lo suprimimos.
En el resto y en los propios Evangelios descubrimos muchas cosas muy poco evangélicas. Donde decía “he venido a traer fuego a la tierra”, claramente debía decir “no he venido a traer…”; “id y bautizad” había que cambiarlo por “quedaos donde estáis y no hagáis proselitismo”; “el que no crea se condenará” solo podía ser “el que no crea también se salvará” y un largo etcétera. La historia del Domingo de Ramos es triunfalismo no cristiano; los evangelios de la infancia, cuentecillos milagreros; las apariciones del Resucitado, un claro caso de aparicionismo. Obviamente, no era propio de Jesús decir algo tan ofensivo como “adulterio” y “adulterar”, y además sus supuestas palabras contradecían un documento reciente de los obispos de esta zona, así que también las borramos. No hace falta decir que la expulsión de los mercaderes del templo fue protagonizada por los rígidos y violentos fariseos y no por el Jesús manso, pluralista y tolerante de corazón que conocemos.
Nunca habíamos trabajado tan duramente, ¡empleamos varias horas!, pero al final el resultado mereció la pena. Básicamente, nos quedamos con una serie de frases verdaderamente evangélicas que nos sabíamos de memoria, como “amaos mucho”, “todo lo hago nuevo”, “el espíritu sopla donde quiere”, “bienaventurados los mansos”, “¿quién soy yo para juzgar?” (dicen que esta frase no estaba en el antiguo Nuevo Testamento, pero no hay nada más evangélico) y algunas más. Por fin teníamos una Biblia manejable, de unas quince páginas, muy apropiada para los hombres de hoy, que no tienen tiempo de leer cosas largas y que ante todo quieren reafirmar sus ideas preconcebidas.
Podemos decir, con orgullo, que nuestra labor ha sido todo un éxito y está empezando a difundirse. Gracias a los contactos de uno de mis hermanos obispos, hemos logrado que, en el minuto 23 del decimotercer episodio de la telenovela Cien días para enamorarse, aparezca un ejemplar encima de la mesilla de noche de la protagonista. Incluso varias diócesis alemanas nos han pedido una copia del Nuevo Testamento ArgentinoTM para traducirlo y utilizarlo en la catequesis. ¡Creo que es la primera vez que Argentina exporta algo a Alemania desde tiempos del virreinato!
Nosotros ya hemos hecho nuestro trabajo como responsables de la pastoral diocesana. Ahora les toca a ustedes y ustedas, queridos hermanos y hermanas. Léanlo y compártanlo (pero solo con aquellos que ya sean cristianos, porque no debemos hacer proselitismo).
Me despido con un saludo de concordia y enviando energía positiva y buena onda a todos y todas. Paz y democracia.
Mons. Renato Panchamplero
Arzobispo de Tortuguita
Doc. Sacrae Theologiae et Moechiae cum Regibus Terrae


jueves, 7 de noviembre de 2019

Políticamente correcto. Y muy secularizado


Ayer la Conferencia Episcopal Argentina (CEA) reunida en su 118º Asamblea Plenaria en Pilar,  dio a conocer un mensaje titulado “El fortalecimiento de nuestra Nación”.  
Tengo mis dudas de que la CEA represente a todos los Obispos. Es injusto imputarles este documento a todos. Se lo imputo a la Comisión redactora. Personalmente, creo que las Conferencias episcopales son un organismo eminentemente burocrático y esencialmente prescindible. No hacen a la constitución divina de la Iglesia. Para hablar derechito: creo que no sirven para nada y además dan la falsa idea de una Iglesia Nacional. El Obispo está constreñido a este órgano disciplinador que restringe su jurisdicción. Además, este tipo de inventos debe justificar su existencia. Para hacerlo, comienzan a producir documentos. Papeles…y papeles….y más papeles….
El documento es de estilo. De estilo pobre y aburrido. Plagado de lugares comunes. La Iglesia está como está porque somos lo que somos.
“Reconociendo la inmensa dignidad de cada persona podemos decir que las mayores hipotecas del país siguen siendo la pobreza, la exclusión y la desigualdad”, advierte. Acá tenemos un slogan recurrente: el de la dignidad humana. Que ahora es inmensa per se. Confunde dignidad humana ontológica con dignidad humana moral. Un sujeto amoral o inmoral perdió su dignidad. Y aunque conserve la ontológica, no merece calificarse hiperbólicamente de “inmensa”. Comienza ya a despuntar el vicio posconciliar de la demagogia eclesiástica, tan extendido y tan querido por el Sínodo modernista de la Amazonia. Lo único que les falta decir es que el infierno está vacío y que nos salvamos todos porque Dios es tan pero tan misericordioso que no castiga a nadie. Ja!
Pero no para aquí el asunto. 

 Resulta que para los redactores de la CEA, las mayores hipotecas del país son pobreza, exclusión y desigualdad. Es el mantra de lo políticamente correcto. Se condenan las consecuencias y se elevan altares a las causas. Ya que se meten en un tema tan espinoso, porqué no nos cuentan cómo es que llegamos a esta pobreza, a esta exclusión y a esta desigualdad; qué nos trajo hasta acá? Aún hablando en el contexto de un mensaje a la Patria y luego de una jornada electoral, uno esperaría de los Obispos una visión trascendente. Teniendo en cuenta que usaron 282 palabras y mencionaron: 1 sola vez a Dios y 1 sola vez a Jesucristo; y  0 veces a Jesús, a la Iglesia, a María, y a Cristo. Como era esa frase? Del exceso del corazón habla la boca, no es cierto? Me parece que perdieron la ocasión de hablar de Dios a los argentinos. De iluminar con la Fe la realidad cotidiana.
Como corresponde, el bla bla del correctismo debe completarse con una apelación a la diosa democracia “por la cual hemos optado de manera irreversible”. Cómo lo saben? Quién les dijo que es irreversible? Desde cuándo la Iglesia opta por un sistema político? “para que la senda democrática se traduzca en vida digna, desarrollo integral, trabajo para todos, acceso a la salud y educación de calidad.” De nuevo: qué cosa es cada una de estas bonitas palabras, qué quiere decir vida digna? Que significa desarrollo integral?
El resto es palabrerío de circunsatancia y como tal, inimportante.
De manera que nuestro país, que está en el primer subsuelo de la decadencia moral, política, económica y cultural (y puede caer aún más) se perdió la oportunidad de recibir un mensaje de sus Obispos en que le hablen de Dios. Se perdieron una mirada trascendente y recibieron lo que reciben de sus políticos, sindicalistas, dirigentes empresarios, artistas y otros: vacio inmanente. Me estoy haciendo viejo y me harta cada vez más  la insustancialidad de toda nuestra dirigencia, incluyendo a la eclesiástica.
 La esperanza no puede estar ni en la democracia ni en la vida digna ni en la recuperación económica. La esperanza está en Cristo. Si los Obispos no dicen esto, hablarán las piedras. Después nos preguntamos porqué crecen tanto los grupos evangelistas. ¿No será porque hablan de esta esperanza a la gente?

miércoles, 6 de noviembre de 2019

Conclusiones del Sínodo modernista de la Amazonia (6 y último)

A lo largo de cinco posts, sobrevolamos el Documento final del Sínodo modernista de la Amazonia.
No fue el sínodo de los amazónicos. Lo sabemos bien:  fue el sínodo del episcopado alemán y sus ideólogos. Del hereje de Kasper y toda esa banda de modernistas insaciables. Cínicos y paganos. Agentes del error. Viejos hippies negadores de Jesucristo.
Comprobamos que para los cristiano-amazónicos, la Iglesia no es más que una filial de la ONU, cuya agenda replica. Ya no es más la única vía de salvación para el hombre. La Madre que custodia el depósito de la Fe y nos acompaña en el duro camino de salvar el alma y entrar por la puerta estrecha del Cielo.  Como buen documento ideológico, ha cortado todo lazo con lo trascendente. Por eso sus reflexiones rebozan inmanentismo. La Iglesia es una mera organización terrestre que debe comprometerse en las “luchas” sociales que garantizarán el paraíso terrenal. La “lucha” por acá, la “lucha” por allá. No hay que ser santos. Hay que ser “luchadores”. Vamos a conseguir todo a base de voluntarismo. Somos buenos por naturaleza. 

Kasper y Lutero. Lutero y Kasper: dos caras de la misma moneda

De manera que sólo basta que nos propongamos un objetivo altruista, “luchemos ”por él con ahínco y fervor  y, seguramente, lo alcanzaremos. Cambiaremos las “estructuras” y pariremos el paraíso. Donde todos seremos buenos, solidarios, bien pensados, bien hablados, ordenados, prolijos y no eructaremos después de comer. Es el mismo sueño estúpido del Che Guevara. A estos límites de ridiculez lleva negar el pecado original en el hombre.
Estos modernistas buscan destruir la Iglesia. Y lo están logrando. Y lo consumarán si nos quedamos callados,  si no rezamos ni denunciamos proféticamente al demonio que los posee. Anuncian el arrianismo y el panteísmo. Su dios es la pachamama y su evangelio el delirio neomarxista-ecoteológico. Todo esto condimentado con mucho correctismo: dialogismo, derecho humanismo iluminista e ingentes dosis de demagogia. ¿No son los mismos que dicen que el infierno está vacío, que no tenés que esforzarte porque todo el mundo se salva? ¿No es éste el evangelio de la demagogia?
Estamos ante una nueva religión que busca fundar una nueva iglesia: la Iglesia del buen salvaje, la madre tierra, el pensamiento único, la renuncia a la doctrina y a los dogmas para reemplazarlos por una teoría de los valores y un pastoralismo deliberativo.
Los alemanes ya consiguieron el sínodo que querían. Ahora resta esperar qué harán con el propio que comienza prontamente de la mano del obispo Reinhald Marx, activo participante del conciliábulo amazónico y digno discípulo de Kasper. Otro nuevo sínodo de Pistoya asoma en la historia de la Iglesia. 

martes, 5 de noviembre de 2019

Un Obispo sabio: "Laicos, levántense!!!

Tomado del recomendable canal de youtube VERITAS TV, un repotaje de Michael Voris al Obispo emérito de Corpus Christi, Texas, Monseñor Gracida.


Conclusiones del Sínodo modernista de la Amazonia (5)


Nueva religión. El Documento final es el manifiesto liminar de una nueva religión: la cristiano-amazónica. Sus notas características son: Jesús no es Dios;  dios no es Dios, es el cosmos: todo tiene que ver con todo. Dios es la naturaleza, cada hombre, todo hombre, los cuerpos celestes….; Cristo no vino a salvar al hombre sino a proclamar el evangelio comunista del paraíso terrenal; el nuevo paradigma de la justicia es la ecología integral y los derechos humanos; misionar es hacer proselitismo ecológico (antes los misioneros salvaban almas ahora hay que salvar el planeta). O “luchar” por reivindicaciones meramente sociales. La neo Iglesia amazónica consagra el principio de sinodalidad entendido como estado deliberativo permanente que discute todo para deconstruir toda la doctrina católica verdadera y reemplazarla por la ideología amazónico-ecologista. Esta falsa iglesia ecumaníaca destruye la liturgia, el sacramento de la Eucaristía (no digo la Misa porque de eso ya se encargó Pablo VI), el orden sagrado y la familia. Es huérfana: no tiene a María por Madre sino a la pachamama. Es un desafío a la recta razón. Es de tibios quedarse callados ante tanto atropello al sentido común católico.
Ahora nos bendicen los chamanes. Nos tapa el agua del Amazonas...
Pastoralismo. Es la apelación permanente a lo pastoral como recurso para enfrentar todos los problemas que plantea la evangelización. “Pastoral” es la palabra comodín que significa todo, resuelve todo y explica todo. Cuando no sabés qué diantre decir o como terminar una frase, escribí pastoral y seguro zafás. Es lo que todos dan por sobreentendido pero nadie entiende. No se puede explicar porque no tiene explicación: significa tanto que al fin, no significa nada. Yo no sé qué cosa es pastoral en boca de los modernistas. Pero, por lo menos sé  lo que NO significa. Cuando todos estos habladores profesionales dicen pastoral NO dicen: que hay que enseñar el Evangelio; que hay que celebrar dignamente la Santa Misa evitando los abusos litúrgicos; que hay que cumplir los Mandamientos; que las Sagradas Escrituras transmiten fielmente lo que Dios hizo y enseñó; que Cristo resucitó; que hizo milagros; que los milagros confirman que es Dios; que la Tradición es fuente de la Revelación; que María es Madre de Dios y de todos nosotros; que hay Cielo y hay infierno; que hay Sacramentos; que la recta razón no contradice la verdadera doctrina; etc, etc. Cuando van contra todo esto, se refugian en lo “pastoral”. Y arremeten. Lo pastoral es el ariete modernista en su cruzada para hacer añicos la doctrina católica. Pastoral no es para los modernistas anunciar el Evangelio. Es reemplazarlo por su ideología.

Teoria de los Valores. La neo religión amazónica confirma el reemplazo de los valores por las virtudes. De esa manera, separa la verdad del bien. Que son inseparables. Lo bueno es verdadero. Lo verdadero es bueno. Los valores provienen de la elaboración ideológico-filosófica. La verdad proviene de la Revelación de Dios y hace virtuoso. Los valores construyen la religión del buenismo y del misericordismo hueco. La  religión construye hombres virtuosos. La teoría de los valores no puede reemplazar nunca al Evangelio. No existen valores evangélicos: existe el Evangelio. Los llamados “valores evangélicos” sacados del Evangelio son una farsa que no conduce a nada porque pierden su raíz que es la Verdad. Cualquier supuesto valor sin anclaje en la Verdad es un pseudovalor. Los pueblos amazónicos pueden tener valores pero si no se les enseña el Evangelio nunca tendrán la Verdad. Sus valores no servirán para mucho. (Continuará)

lunes, 4 de noviembre de 2019

Conclusiones del Sínodo modernista de la Amazonia (4)



Pensamiento único. Es característico de los progresistas denunciar la existencia de un “pensamiento único”  o “hegemónico” como cínica trampa para imponer el propio. Quienes repiten este mantra son los mismos que admiran tanto al régimen cubano o al venezolano como antes al soviético;  que, por lo que sabemos, son adalides del pensamiento único. Pues bien: el pensamiento único se destaca en todo el Documento final. Parece que no hay otra posibilidad de leer el mundo y la realidad del Amazonia como los redactores la leen. Fíjense el nº 67: Ante la situación apremiante del planeta y de la Amazonía, la ecología integral no es un camino más que la Iglesia puede elegir de cara al futuro en este territorio, es el único camino posible, pues no hay otra senda viable para salvar la región. Por supuesto. Los redactores me agredirán si les planteo: que es opinable que el planeta o el Amazonia viva una situación apremiante; que es discutible que la ecología sea el único camino posible para salvar la región; que hay otros caminos posibles y otras sendas
A lo largo del Sínodo hemos visto y escuchado de todo. Por ejemplo: supuestos indígenas con plumas y remeras a la moda. Son tan truchos que ni se tomaron el cuidado de vestirlos como indios. Hasta el Sínodo de Pistoya tenía un poco más de dignidad que este espantajo



viables para intentar. Pero no: ellos consideran discutible los dogmas heredados de nuestros mayores. Consideran discutibles las Sagradas Escrituras. No consideran discutibles sus divagues ecológicos. Estos no. Estos son dogmas de fe. Es el mundo del revés. Es modernismo en estado puro.

Derecho humanismo iluminista. Es imposible que falte en algún documento liberacionista la invocación de los derechos humanos. Véase el horripilante nº 70, falsamente fundamentado. No se acuerdan del derecho natural ni de la ley eterna. No les importan. Pero que nadie les toque los derechos humanos de la ONU: son sagrados e inviolables. Aunque al aplicarlos son muy tuertos pues protegen sólo a sus amiguitos izquierdosos. El resto de la humanidad, que se embrome. El derecho humanismo iluminista es fruto del liberalismo jurídico. Es un verdadero peligro pues coloca en manos de parlamentos agnósticos y ateos la vida, la propiedad y el destino de las comunidades. Como se trata de derechos que no tienen anclaje ni en el derecho natural ni en la ley eterna, quedamos a merced del capricho del príncipe de turno o de cuanto demagogo suelto ande por el mundo. Derecho humano será lo que el charlatán de turno quiera que sea derecho humano. Así terminamos erigiendo a los meros deseos como derechos. Pues bien: a esta deformación sirven los modernistas liberadores. Qué concepto de justicia puede surgir de este engendro, está a la vista con la justificación que hacen de cuanto delirante izquierdista gobierna. En nombre de los derechos humanos, nos perseguirán por predicar el Evangelio. Hay algunos tontos que todavía no se dieron cuenta.

Ecoteología. En la que parece embanderarse el Documento. Es un intento más de vaciar la teología católica. Que ya ha dejado de ser la ciencia que trata de Dios para convertirse en la ciencia que trata del hombre que experimenta a Dios. No importa conocer a Dios. Importa tener experiencia de Él. Otro rasgo bien modernista. Todo esto con un lenguaje cursi que chorrea apelaciones a la dignidad humana, los derechos humanos, los pobres y la mar en coche. Todo para no decir nada pero deformar todo: confundir teología con un simple ensayo sociológico, dignidad humana ontológica con dignidad humana sobrenatural, los pobres materiales  con los pobres que no conocen a Dios (que son los verdaderos pobres), etc, etc. Un lenguaje insufrible, expresado en términos confusos. Lean el nº 66 y díganme si no es un galimatías indiscernible. (Continuará)

sábado, 2 de noviembre de 2019

¡Destrozando la Iglesia!

Otro video imperdible de Michael Voris, subido del canal de youtube de Jack Tollers. Grabado en enero de 2019, conserva una actualidad inquietante. Imperdible.


Un giro a la Tradición


Diversos sitios informan que por Decreto del 29 de octubre de 2019, el Obispo de la Diócesis de San Luis en Argentina, Monseñor Pedro Daniel Martinez Perea, decidió mantener en su jurisdicción la costumbre litúrgica de aceptar sólo a monaguillos varones para el servicio del altar, reprobando cualquier costumbre en contrario.
En realidad, una noticia como ésta no debería porqué asombrar si la Iglesia no estuviera patas arriba y su liturgia hubiera roto todo tipo de lazos con la Tradición. Pero como no es así, la noticia asombra. Lo que sucede es que resulta "políticamente incorrecta". Navega contra la moda.
En realidad, esto no debería interesarnos en lo más mínimo. Debemos preguntarnos si lo que hizo el Obispo es conforme a la verdad o no.
Y, en efecto, lo dispuesto por el Monseñor Martínez Perea es fiel a la Tradición litúrgica de la Iglesia.
Sucede que durante el siglo XX, nos ha invadido una suerte de "positivismo jurídico eclesiástico", según el cual la autoridad con facultad de legislar lo hace importándole tres rabanitos la Tradición, las costumbres y las Escrituras. La autoridad emula a los parlamentos, que producen leyes a granel en contra de la ley eterna y el derecho natural. La justicia se ha convertido en lo que el príncipe de turno dice que es la justicia. Es el mundo de Hans Kelsen. Es el mundo del totalitarismo parlamentario. 
Monseñor Martinez Perea, Obispo de San Luis. Seguramente, caerá sobre él toda la monserga del correctismo político y religioso. Hoy no interesa conocer la verdad. Interesa ser novedoso.
El diktat del legislador va acompañado en estos tiempos por la manía de la ingeniería social: el deconstruir lo que hay para construir algo nuevo, sin lazos ni raíces con el pasado. Todo debe renovarse. No se busca la verdad sino la novedad. Lo nuevo es bueno. Lo viejo es malo. Luego, lo nuevo es verdadero. Lo viejo es falso.
Estamos lejos de esa época gloriosa en que un grupo de cardenales pedía a Pio IX modificar el canon de la Misa y él respondía: "No puedo, sólo soy el Papa". Reconocía que había una ley a la que debía respetar: la Tradición. La firme creencia que siempre tuvo la Iglesia de que la Misa de siempre, la llamada "gregoriana" o "tridentina",  había sido recibida directamente de manos de los Apóstoles, le impedía a este Papa reformar el canon.
Introducir monaguillas no está contra la ley positiva, está contra la Tradición litúrgica de siempre. La ley positiva surgió al calor de interpretar la ausencia femenina como discriminatoria. La Tradición surge de entender que sólo los varones pueden acceder al sacramento del Orden, porque Cristo (varón) es el Sacerdote eterno que consumó el sacrificio perpetuo; y son los sacerdotes actuales (alter Christus, y, por consiguiente como él, varones) los que deben renovar ese sacrificio en la Santa Misa. Por consiguiente, no tiene sentido instruir mujeres en el servicio del altar, porque nunca podrán acceder a ese sacramento. Tiene sentido instruir varones en tanto los acerca a probar si poseen o no vocación para tal servicio. Muchos monaguillos terminaron en el seminario.
En el fondo de todo este asunto, está en juego el concepto católico de Misa como sacrificio contra el concepto protestante de Misa como comida fraterna. Pero no es tema de este post.
Ahora estamos en tiempo de liberalismo jurídico. En tiempo de la religión según Hegel. Esta visión tiene un problema gravísimo: la Tradición es fuente de la Revelación. Pese a todo el esfuerzo que hicieron los modernistas para borrarla de la Constitución Dogmática Dei Verbum, no lo consiguieron. Y la Tradición dice que nunca hubo diaconisas, ni sacerdotisas ni monaguillas.
Lo que hizo Monseñor Martínez Perea es poner las cosas en su lugar. Riesgoso en estos tiempos primaverales. Seguramente, lo apedrearán como a la Magdalena. Pero, ¿cuántos preguntarán quién está libre de pecado?

viernes, 1 de noviembre de 2019

Cristianismo amazónico: otra voz inteligente


No podemos menos que suscribir todo lo que dice el Padre Raúl Sánchez en este video subido de su canal en youtube.


Dios escribe derecho


Michael Voris describe la incomodidad de la burocracia vaticana ante la llegada de los nuevos medios periodísticos auténticamente católicos.  Parece que la actuación de estos soldados de Cristo en el Sínodo de la Amazonia y el descubrimiento de  negociados inconfesables (ver https://infovaticana.com/2019/10/30/un-escandalo-financiero-apunta-a-los-cardenales-becciu-y-versaldi/) están poniendo nerviosos a los amigos de Francisco. Video subido de Iudex Iustus


Conclusiones del Sínodo modernista de la Amazonia (3)

Continuamos analizando el Documento final del sínodo de la Amazonia.

Horizontalismo. Aparece una Iglesia preocupada sólo por las necesidades terrenas del hombre. Lo que lleva a magnificar los problemas cotidianos. Las carencias materiales. A sobreestimar las aspiraciones meramente humanas. Este concepto lo desarrollamos ya en el primer artículo de este blog: "Sobre la gran desaparecida”. Se trata de ese altruismo materialista que caracteriza a parte de nuestra clerecía. Es un humanismo que no tiene respuestas para la persona concreta porque se agota exclusivamente en lo material: el alma no existe y sus aspiraciones son despreciadas como “intimismo”, “espiritualismo”, “misticismo” y otras tantas que hemos oído hasta en boca de algunos obispos. Las verdades eternas de nuestra Fe no son proclamadas. La vida eterna se da por descontada, como si existiera un derecho natural a la vida eterna. No hay que ganarla. Ya está. No tenés que combatir por conquistarla. Ya está conquistada. De lo que se trata es de otro combate: una “lucha” por la igualdad, la fraternidad y la libertad universales. Este bagaje está en contra de toda la Tradición, comenzando por las mismas Escrituras. Cristo no vino a predicar la sociedad igualitaria ni el Reino de Dios es la sociedad comunista que estos sueñan. ¿Cómo es posible que no nos dimos cuenta en dos mil años que esto era el Evangelio? ¿Qué nos pasó que estos liberacionistas nos abren ahora los ojos? Sólo una interpretación torcida de las Escrituras puede hacerles decir lo que nunca dijeron. Obsérvese que todo este materialismo altruista colorea el Documento final. Las apelaciones frecuentes a la “lucha” o “acompañar en la lucha” (vgr. nº 36 in fine) tienen por objetivo construir el paraíso terrenal, porque el otro paraíso no les interesa. Es más: no creen en él. Véase el nº 9 y díganme si no está condensado todo lo que venimos diciendo. Díganme si no es el esbozo de una nueva religión.

El buen salvaje. Este mito permea también todo el Documento final. Supuestamente, los amazónicos lograron una civilización que los occidentales arruinamos;  un estilo de vida tan pacífico, armonioso con la naturaleza y valioso culturalmente que no sólo conviene proteger cuanto queda sino difundir e introducir en nuestras sociedades. No explica esto cómo es posible que  algunas tribus practiquen aún hoy el infanticidio. Ni realicen cultos paganos (siempre vinculados a la hechicería y al curanderismo) o desconozcan los rudimentos de la ciencia más elemental. Ni que algunos permanezcan como cuando Colón llegó a América. ¿Cómo es posible que no “progresaran” si esa civilización era tan espectacular? Que encierre algunos elementos positivos, no tengo porqué dudarlo. Que Occidente los tenga en mayor medida, tampoco. Terminemos con esta idiotez de querer generar en los occidentales una culpa que no merecemos.

Madre tierra. Las continuas menciones a la que llaman así, con mayúscula, “Madre Tierra” me parecen abominables. Un asco. La tierra no es mi madre, ni un elemento vivo al que deberíamos venerar. Así parece desprenderse del Documento. Solo en una mentalidad paganizada puede caber esta sandez de considerar que los hombres somos deudores de los elementos de la naturaleza. ¿Qué cosa le debemos a la tierra y al sol? ¿Me lo pueden explicar por favor? ¿Desde cuándo la luna es mi acreedora? ¿Qué tipo de crédito está en juego? ¿Es que debo rendir algún culto especial al rayo para que no me parta, a la lluvia para que riegue mis cultivos o a los ríos para que me provean de agua? ¿Qué cosa siniestra esconde esta apelación sino panteísmo encubierto con palabras bonitas? Recuerden el Salmo 135: “15.De oro y plata son los ídolos de las naciones, obra de las manos de los hombres, 16.tienen boca y no hablan, ojos, pero no ven; 17.tienen orejas, pero no oyen, ni siquiera un suspiro hay en su boca. 18.Que sean como ellos sus autores y todos los que en ellos se confían." Amén. (Continuará).