A lo
largo de cinco posts, sobrevolamos el Documento final del Sínodo modernista de
la Amazonia.
No fue el sínodo de los amazónicos. Lo sabemos bien: fue el sínodo del episcopado alemán y sus
ideólogos. Del hereje de Kasper y toda esa banda de modernistas insaciables.
Cínicos y paganos. Agentes del error. Viejos hippies negadores de Jesucristo.
Comprobamos
que para los cristiano-amazónicos, la Iglesia no es más que una filial de la
ONU, cuya agenda replica. Ya no es más la única vía de salvación para el
hombre. La Madre que custodia el depósito de la Fe y nos acompaña en el duro
camino de salvar el alma y entrar por la puerta estrecha del Cielo. Como buen documento ideológico, ha cortado
todo lazo con lo trascendente. Por eso sus reflexiones rebozan inmanentismo. La
Iglesia es una mera organización terrestre que debe comprometerse en las
“luchas” sociales que garantizarán el paraíso terrenal. La “lucha” por acá, la
“lucha” por allá. No hay que ser santos. Hay que ser “luchadores”. Vamos a
conseguir todo a base de voluntarismo. Somos buenos por naturaleza.
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| Kasper y Lutero. Lutero y Kasper: dos caras de la misma moneda |
De manera
que sólo basta que nos propongamos un objetivo altruista, “luchemos ”por él con
ahínco y fervor y, seguramente, lo
alcanzaremos. Cambiaremos las “estructuras” y pariremos el paraíso. Donde todos
seremos buenos, solidarios, bien pensados, bien hablados, ordenados, prolijos y
no eructaremos después de comer. Es el mismo sueño estúpido del Che Guevara. A
estos límites de ridiculez lleva negar el pecado original en el hombre.
Estos
modernistas buscan destruir la Iglesia. Y lo están logrando. Y lo consumarán si
nos quedamos callados, si no rezamos ni
denunciamos proféticamente al demonio que los posee. Anuncian el arrianismo y
el panteísmo. Su dios es la pachamama y su evangelio el delirio
neomarxista-ecoteológico. Todo esto condimentado con mucho correctismo:
dialogismo, derecho humanismo iluminista e ingentes dosis de demagogia. ¿No son
los mismos que dicen que el infierno está vacío, que no tenés que esforzarte
porque todo el mundo se salva? ¿No es éste el evangelio de la demagogia?
Estamos
ante una nueva religión que busca fundar una nueva iglesia: la Iglesia del buen salvaje, la madre tierra,
el pensamiento único, la renuncia a la doctrina y a los dogmas para reemplazarlos
por una teoría de los valores y un pastoralismo deliberativo.
Los alemanes ya
consiguieron el sínodo que querían. Ahora resta esperar qué harán con el propio
que comienza prontamente de la mano del obispo Reinhald Marx, activo participante del
conciliábulo amazónico y digno discípulo de Kasper. Otro nuevo sínodo de Pistoya asoma en la historia de la Iglesia.

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