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miércoles, 13 de noviembre de 2019

El demonio y los demonios (1)


En sucesivos posts hablaremos sobre la existencia de los ángeles caídos o demonios,  basándonos en el libro de Monseñor Corrado Balducci titulado “El Diablo”; y sin perjuicio de hacer alguna aportación personal.

1- Su existencia es dogma de Fe.
Pertenece a las verdades reveladas, No es algo opcional, es decir, que podamos descartar. Al contrario, es  una verdad que debemos creer.
Para disipar cualquier duda, la existencia del diablo o demonio como dogma de fe fue reafirmada en el IV Concilio de Letrán (1215). Existe un exhaustivo pero muy accesible estudio de la Sagrada Congregación para la doctrina de la Fe acá que lo explica muy claramente. Es evidente que el Padre Arturo Sosa, actual superior de los Jesuitas a instancias de Francisco, no lo leyó, lo cual habla muy mal de él. O mejor dicho, peor de lo que ya hablan sus propias desafortunadas declaraciones. Ver acá.  
De manera que negarla es como negar la Santísima Trinidad o la divinidad de Cristo. Es decir, una herejía hecha y derecha.

 2- El demonio es un ángel que libremente se volvió malo.
Existe no por culpa nuestra y menos que menos porque lo ha querido Dios sino sólo y exclusivamente por culpa suya que, en plena libertad de ángel de la luz, se convirtió en ángel de las tinieblas.
Dios creó los ángeles, seres puramente espirituales. Muchos de ellos lo eligieron a Él como fin pleno y definitivo de su existencia. Muchos otros hicieron una elección diametralmente opuesta e irreversible, tal vez inspirada en una falsa valoración de sus elevadas dotes y enormes posibilidades.
Monseñor Corrado Balducci. 1923-2008
El pecado de estos ángeles consiste en un rechazo a Dios. Su caída es cierta pero es opinable cuál fue el motivo. Sobre esto la Iglesia nunca se pronuncio oficialmente. En este sentido, hay tres hipótesis:
a-La primera hipótesis, dice que el orgullo y la soberbia les hizo pensar a estos ángeles que podían ser semejantes a Dios. Un deseo desordenado de semejanza a Dios. Así lo explica Santo Tomas en la Suma Teológica (I, 63,3). Esta es la hipótesis más difundida y dominante hoy.  Comenzó con Orígenes y fue aceptada por numerosos Padres de la Iglesia. Encuentra justificación en las Escrituras (Tobías 4,13; Eclesiástico 10,13; Timoteo 3,6).
b- La segunda hipótesis dice que cayeron por sus  celos y  envidia  respecto del  hombre. No soportaban que el hombre, venido después y precisamente de la misma materia terrestre, fuese hecho a imagen de Dios y, más todavía, Dios le hubiese sometido a él los otros seres creados. Fue sostenida por los más antiguos Padres de la Iglesia tales como San Justino, Tertuliano, San Cipriano, San Ireneo, etc.  Y es temporalmente anterior a la primera hipótesis.
c- La tercera y última hipótesis, fue sostenida en el siglo XVI por dos grandes teólogos: Ambrosio Catarino y Francisco Suarez. Coinciden con la segunda hipótesis al sostener que la caída fue la envidia y los celos hacia el hombre. Pero el motivo concreto de esta envidia estaba representado por el hecho de que el Hijo de Dios asumiría la naturaleza humana, es decir, por el misterio de la encarnación, revelado anticipadamente a los ángeles, a quienes se les exigía adorar a Cristo, lo cual muchos rechazaron.

3- En la tradición cristiana Lucifer es el primero de los ángeles rebeldes, su jefe.
Hay acuerdo en afirmar que el pecado de los ángeles sucedió inmediatamente después de su creación, tan pronto pecaron. El pecado de uno de ellos fue causa no determinante sino persuasiva para el pecado de los otros, aunque hayan pecado todos juntos, puesto que el ángel no necesita espacios temporales en sus decisiones.
También se puede creer que los ángeles que permanecieron fieles superaron el número de los convertidos en diablos. Esto por cuanto para ellos, al contrario del hombre, el pecado es contra la inclinación natural y por tanto siempre representa una excepción. (Continuará)

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