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lunes, 21 de octubre de 2019

Acto de justicia

Informa hoy la prensa, que un par de valientes hicieron justicia al retirar de la Iglesia Santa María en Traspontina, Roma, unas imágenes paganas colocadas indebidamente en el lugar. Las arrojaron luego al río Tiber, cerca del Castillo Sant´ Angelo. Esas imágenes habían sido colocadas en ocasión de las distintas payasadas  simiescas que, días pasados, acompañaron al Sínodo modernista de la Amazonia; y habían suscitado grave escándalo, indignación y severos interrogantes de los fieles a la autoridad eclesiástica. En concreto, nadie sabía responder qué diantre simbolizaban. O mejor dicho: no querían responder que simbolizaban a la pachamama o algún otro ídolo. 
El sitio Infocatólica agrega que Paolo Ruffini, Prefecto del dicasterio de Comunicación del Vaticano dijo en rueda de prensa que "robar algo de un lugar y tirarlo luego es un gesto que defino como una bravuconada. En esta sede hemos repetido que la imagen representaba la vida, la fertilidad y la madre tierra" (sic). Y añadió: "Es un gesto que contradice el espíritu de diálogo. No sé qué otra cosa más decir además de que esto ha sido un robo".
Los Ruffini y todos los que son como él, están más preocupados por la ideología de lo políticamente correcto que por las ofensas a Dios. Parece que hay que explicarle a este necio el Primer Mandamiento de la Ley. Se preocupa por la comisión de un robo. Parece que también hay que explicarle qué es la ley eterna y qué la ley natural, y la prevalencia de ambas sobre la ley positiva humana. Cualquier acto que impida la ofensa a Dios (que debe ser adorado sobre cualquier inmunda pachamama) es un acto de justicia, y su "sustracción" no es hurto ni robo, por más que la ley humana diga lo que se le ocurra. Porque para la doctrina católica la ley humana que se opone a la ley divina no existe. Es injusta y, como tal, puede ser desobedecida en conciencia. Ya repetía Santo Tomas que "ius est ipsa res iusta", el derecho es la misma cosa justa.
Este modernista impresentable, al que le preocupa más el dialogo doloso que la profanación de la Casa de Dios,  es una pequeña muestra del nivel de entrega, de claudicación, de miseria y de desvergüenza de gran parte de la autoridad eclesiástica romana. Han perdido la noción de pecado. De blasfemia. De sacrilegio. Todo es lo mismo. 
A continuación el video donde se muestra el acto justo. Que se repita todas las veces que sea necesario.




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