7- La agenda del
Padre Marins. El sitio web de la Diócesis de Quilmes enumera rápidamente
algunos de los temas que en sus conferencias desarrollará el Padre Marins.
Vamos a analizarlos. Obsérvese el lenguaje rebuscado, casi iniciático y
críptico que se utiliza para describir los temas. Nos recuerda la advertencia
de San Pío X en su inmortal encíclica Pascendi: porque jamás han faltado, suscitados por
el enemigo del género humano, «hombres de lenguaje perverso» (Hechos 20,30),
«decidores de novedades y seductores» (Tito 1,10), «sujetos al error y que
arrastran al error» (2 Timoteo 3,13). Las expresiones confusas, ambiguas,
generalmente a la moda profana, son una peste que se ha introducido en el
discurso eclesiástico. Este discurso fue siempre claro, concreto y, mal que le
pese a la progresía, escolástico; es decir: marcando claramente las
distinciones y diferencias. Veamos, pues, estos temas que tratará el
conferenciante:
- El
modelo de una Iglesia ministerial, con
pastoral encarnada, con rostro propio de Iglesia pluricultural y con unidad en
la diversidad. No me digan que esto no es confuso a simple lectura. Pero
queda claro que esa Iglesia que Marins propone no es, evidentemente, la Iglesia
verdadera. Ya advertía Pio X en Pascendi
nº 22: Más abundante materia de hablar ofrece cuanto la escuela
modernista fantasea acerca de la Iglesia. Utiliza el Papa con acierto el verbo
“fantasear”. Y es así nomás. Ese supuesto modelo es una fantasía de
doctorcillos. Pero esa fantasía es una anti-Iglesia. Una falsa Iglesia. No es
el Cuerpo Místico de Cristo. El término remanido y políticamente correcto de
“unidad en la diversidad” es inaplicable a la verdadera Iglesia. El pluralismo
no existe en la Iglesia. Existe la Unidad en torno a un mismo bautismo, una
misma doctrina y una misma autoridad. No existe tal cosa como diversidad de
doctrinas. El modelo de Marins es el viejo modelo protestante. Lo que pretenden
es una federación de iglesias: cada cual cree lo que se le antoja, se gobierna como se le ocurre y reporta a un
Papa meramente decorativo, que trabaja de buenista universal, no defiende la
doctrina de siempre ni los dogmas ni los concilios dogmáticos. Esto no es la
Iglesia de Cristo. Es el proyecto de Lutero, Calvino, Zwinglio y Enrique VIII.
La fantasia de Marins es protestante. En la Iglesia Católica no se discuten las
definiciones dogmáticas. No se discute la Tradición. No se discute la autoridad
de las Escrituras. Esto no es un partido político en permanente estado
deliberativo. La unidad no es en la diversidad. Es en la única y verdadera
doctrina.
- ayudará a considerar una liturgia que
incorpore la cultura de la gente. Parece que a Marins no le alcanza todo lo que
se ha destruido la liturgia de la Iglesia en estos últimos 50 años. Quiere más.
No existen en la actualidad dos Misas iguales ni siquiera en la misma
Parroquia. ¡Qué digo en la misma diócesis! Cada uno celebra como le viene en
gana. Cambian los textos. No respetan las rúbricas. Inventan a granel. Las
Misas se han convertido en una
palabrería agobiante: desde los “guías” que hablan hasta por los codos
hasta el celebrante que habla de cualquier cosa menos de Dios. La liturgia ha
dejado de tener a Dios como centro y pasó a tener al hombre y sus divagues como
centro. Es la liturgia del hombre para el hombre. Tanto es así que el Santísimo
ha sido arrojado a la periferia de la iglesia en la mayoría de los templos. Fue
retirado del centro del templo, como siempre lo estuvo en la historia de la
Iglesia. Quizás Marins sueña con una liturgia amazónica, con una comparsa semidesnuda
bailando; o con alguna otra ocurrencia por el estilo. La liturgia deja de ser
el culto público que el hombre rinde a Dios, recibido por la Tradición, para
convertirse en el espectáculo ideado por el hombre para autocelebrarse.
- ayudará a considerar una teología según condiciones y necesidades locales (se trata de consultar no tanto una biblioteca, sino también a la gente). Es increíble el cinismo de esta frase. Resulta que todo lo que predican estos modernistas es producto de su biblioteca, fantasías sin raíz en la Tradición; y ahora vienen a decir que no hay que consultar la biblioteca. ¡Si se la pasan leyéndose entre ellos mismos y redactando gacetillas auto-promocionales para los periódicos! Creando “teologías”, que son en realidad “ideologías”, porque sólo piensan en el hombre y sus deseos, olvidaron a Dios y su culto. No podía faltar el ingrediente demagógico, tan caro a estos neo-evangelizadores: consultar a la gente. ¿Para qué? ¿Hacer “teología” consultando a la gente? ¿Qué clase de “teología” es ésa? ¿Qué tontería democratista se traen entre manos? ¿Qué quiere decir este barullo de conceptos?
- ayudará a considerar una pastoral misionera
que haga de las periferias el centro de la parroquia. Si quieren esto, los
Marins tendrán que trabajar como misioneros. ¡Que se dejen de dar conferencias
y salgan a trabajar! Pero es muy difícil que puedan misionar en las periferias predicándoles
a Cristo porque, sencillamente, no tienen a Cristo en su corazón. Lo tienen
lleno de sus ideas. De su ideología. No del Evangelio. Se inventaron un Cristo
a su medida. Por eso no salen a misionar y se la pasan amenazando. Porque no
tienen qué anunciar. Van a la periferia,
le hablan de sus ocurrencias a los pobres y la periferia les responde: se van
con los evangélicos. Por lo menos les hablan de Dios. Que hoy día, como están
las cosas, no es poco.
- ayudará a considerar un cambio de la concentración
de ministros en torno al altar. No sé de qué concentración habla. Porque lo
que faltan hoy día son sacerdotes en torno del altar. Sobran laicas
clericalizadas y faltan sacerdotes que consagren. Sobran “celebraciones en la
Palabra” y faltan Misas. Sobra ideología y falta Cristo en el Santísimo
Sacramento. No sé dónde ve Marins concentración de ministros en torno del
altar. (Continuará)

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