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viernes, 25 de octubre de 2019

El Padre Marins en la Diócesis de Quilmes (3)



7- La agenda del Padre Marins. El sitio web de la Diócesis de Quilmes enumera rápidamente algunos de los temas que en sus conferencias desarrollará el Padre Marins. Vamos a analizarlos. Obsérvese el lenguaje rebuscado, casi iniciático y críptico que se utiliza para describir los temas. Nos recuerda la advertencia de San Pío X en su inmortal encíclica Pascendi: porque jamás han faltado, suscitados por el enemigo del género humano, «hombres de lenguaje perverso» (Hechos 20,30), «decidores de novedades y seductores» (Tito 1,10), «sujetos al error y que arrastran al error» (2 Timoteo 3,13). Las expresiones confusas, ambiguas, generalmente a la moda profana, son una peste que se ha introducido en el discurso eclesiástico. Este discurso fue siempre claro, concreto y, mal que le pese a la progresía, escolástico; es decir: marcando claramente las distinciones y diferencias. Veamos, pues, estos temas que tratará el conferenciante:

El Padre Marins diserta ante el clero de Botucatu, Brasil, octubre de 2012. ¿Alguien reconoce algún sacerdote entre los presentes? Por supuesto, en la ocasión idolatró indebidamente al Concilio pastoral Vaticano II, falseando la historia. Para él, como para otros, la Iglesia empezó en 1965.













  • El modelo de una Iglesia ministerial, con pastoral encarnada, con rostro propio de Iglesia pluricultural y con unidad en la diversidad. No me digan que esto no es confuso a simple lectura. Pero queda claro que esa Iglesia que Marins propone no es, evidentemente, la Iglesia verdadera. Ya advertía Pio X en Pascendi nº 22: Más abundante materia de hablar ofrece cuanto la escuela modernista fantasea acerca de la Iglesia. Utiliza el Papa con acierto el verbo “fantasear”. Y es así nomás. Ese supuesto modelo es una fantasía de doctorcillos. Pero esa fantasía es una anti-Iglesia. Una falsa Iglesia. No es el Cuerpo Místico de Cristo. El término remanido y políticamente correcto de “unidad en la diversidad” es inaplicable a la verdadera Iglesia. El pluralismo no existe en la Iglesia. Existe la Unidad en torno a un mismo bautismo, una misma doctrina y una misma autoridad. No existe tal cosa como diversidad de doctrinas. El modelo de Marins es el viejo modelo protestante. Lo que pretenden es una federación de iglesias: cada cual cree lo que se le antoja,  se gobierna como se le ocurre y reporta a un Papa meramente decorativo, que trabaja de buenista universal, no defiende la doctrina de siempre ni los dogmas ni los concilios dogmáticos. Esto no es la Iglesia de Cristo. Es el proyecto de Lutero, Calvino, Zwinglio y Enrique VIII. La fantasia de Marins es protestante. En la Iglesia Católica no se discuten las definiciones dogmáticas. No se discute la Tradición. No se discute la autoridad de las Escrituras. Esto no es un partido político en permanente estado deliberativo. La unidad no es en la diversidad. Es en la única y verdadera doctrina.
  • ayudará a considerar una liturgia que incorpore la cultura de la gente. Parece que a Marins no le alcanza todo lo que se ha destruido la liturgia de la Iglesia en estos últimos 50 años. Quiere más. No existen en la actualidad dos Misas iguales ni siquiera en la misma Parroquia. ¡Qué digo en la misma diócesis! Cada uno celebra como le viene en gana. Cambian los textos. No respetan las rúbricas. Inventan a granel. Las Misas se han convertido en una  palabrería agobiante: desde los “guías” que hablan hasta por los codos hasta el celebrante que habla de cualquier cosa menos de Dios. La liturgia ha dejado de tener a Dios como centro y pasó a tener al hombre y sus divagues como centro. Es la liturgia del hombre para el hombre. Tanto es así que el Santísimo ha sido arrojado a la periferia de la iglesia en la mayoría de los templos. Fue retirado del centro del templo, como siempre lo estuvo en la historia de la Iglesia. Quizás Marins sueña con una liturgia amazónica, con una comparsa semidesnuda bailando; o con alguna otra ocurrencia por el estilo. La liturgia deja de ser el culto público que el hombre rinde a Dios, recibido por la Tradición, para convertirse en el espectáculo ideado por el hombre para autocelebrarse.
  • ayudará a considerar una teología según condiciones y necesidades locales (se trata de consultar no tanto una biblioteca, sino también a la gente). Es increíble el cinismo de esta frase. Resulta que todo lo que predican estos modernistas es producto de su biblioteca, fantasías sin raíz en la Tradición; y ahora vienen a decir que no hay que consultar la biblioteca. ¡Si se la pasan leyéndose entre ellos mismos y redactando gacetillas auto-promocionales para los periódicos! Creando “teologías”, que son en realidad “ideologías”, porque sólo piensan en el hombre y sus deseos, olvidaron a Dios y su culto. No podía faltar el ingrediente demagógico, tan caro a estos neo-evangelizadores: consultar a la gente. ¿Para qué? ¿Hacer “teología” consultando a la gente? ¿Qué clase de “teología” es ésa? ¿Qué tontería democratista se traen entre manos? ¿Qué quiere decir este barullo de conceptos?
  • ayudará a considerar una pastoral misionera que haga de las periferias el centro de la parroquia. Si quieren esto, los Marins tendrán que trabajar como misioneros. ¡Que se dejen de dar conferencias y salgan a trabajar! Pero es muy difícil que puedan misionar en las periferias predicándoles a Cristo porque, sencillamente, no tienen a Cristo en su corazón. Lo tienen lleno de sus ideas. De su ideología. No del Evangelio. Se inventaron un Cristo a su medida. Por eso no salen a misionar y se la pasan amenazando. Porque no tienen qué anunciar. Van a la  periferia, le hablan de sus ocurrencias a los pobres y la periferia les responde: se van con los evangélicos. Por lo menos les hablan de Dios. Que hoy día, como están las cosas, no es poco.
  • ayudará a considerar un cambio de la concentración de ministros en torno al altar. No sé de qué concentración habla. Porque lo que faltan hoy día son sacerdotes en torno del altar. Sobran laicas clericalizadas y faltan sacerdotes que consagren. Sobran “celebraciones en la Palabra” y faltan Misas. Sobra ideología y falta Cristo en el Santísimo Sacramento. No sé dónde ve Marins concentración de ministros en torno del altar. (Continuará)

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