El
padre Marins es considerado un experto en Comunidades Eclesiales de Base (CEBs). Qué cosa
significa esto, ya lo sabemos. Hemos hablado en el nº2 de esta singular
devoción hodierna a los “especialistas” y su magisterio paralelo. De modo que
tal presentación a nuestro conferenciante no lo favorece. Diría, más bien, que
lo pinta cómo lo que es: un neo-evangelizador de opiniones personales.
El expertismo
considera a las CEBs poco menos que como una alternativa a un supuesto modelo
histórico de Iglesia, que supuestamente instituyó Constantino, que
supuestamente estaba agotado, que supuestamente se presenta como el “primer
nivel de la iglesia”, que supuestamente es la Iglesia verdadera, que
supuestamente reavivó Medellín y después Puebla y que, supuestamente, en esta
era primaveral del único pontificado válido en dos mil años de historia, el de
Francisco, nos liberará de todo ese catolicismo romano supuestamente medieval,
centralista y no sé que otra fantasía.
Este es
el discurso de los teólogos de la liberación como Marins.
Lo que
no es suposición es lo que en la realidad fueron y son las CEBs.
No es
suposición que las CEBs y todos estos expertistas liberadores se pusieron la
Iglesia de sombrero.
No es
suposición que son los responsables de entregar vastos sectores
populares a la mentira del marxismo.
No es
suposición que fueron un caldo de cultivo de cuanto delirante izquierdista y
violento caminaba por América.
No es
suposición que no enseñan el Evangelio de Cristo sino el de ellos.
No es
suposición que destruyeron la Fe en el corazón de los sencillos. Y lo siguen
haciendo.
No es
suposición que son unos predicadores de errores y mentiras sobre Cristo, las
Escrituras y la Iglesia.
No es
suposición que abrieron el camino a toda congregación evangélica habida y por
haber.
No es
suposición que no contuvieron espiritualmente a los pobres: los pobres huyeron y se
hicieron pentecostales.
No es
suposición que por su responsabilidad los fieles abandonaron la Iglesia.
No es
suposición que las CEBs se convirtieron en células políticas marxistas,
haciendo el juego a cuanto demagogo las cortejaba.
No es
suposición que las CEBs deforman al pueblo sencillo en la enseñanza de las
Sagradas Escrituras, repitiéndoles toda la vulgata mentirosa de la exégesis
modernista, y haciéndoles perder la auténtica Fe.
No es
suposición que las CEBs son primeramente grupos de acción política y social antes que semillas del Evangelio.
No es suposición que las CEBs son agentes de la secularización en la Iglesia, confunden Evangelio con buenismo,solidaridad con caridad cristiana y política con lo que se te ocurra.
Estos expertos
deberían hacer un examen de conciencia sobre los desastres que hicieron y
siguen haciendo en la Iglesia de América. Lo que enseñaron mal y siguen enseñando peor.
Terminemos
con el discurso apócrifo de exaltar el documento de Medellin (un bodrio de
ensayo), a las CEBs y a toda ocurrencia salida de la madriguera liberacionista.
Digamos la verdad: en América Latina, estos nos han hundido hasta la médula,
hemos perdido a los pobres y a los que no son pobres, nadie sabe qué cosa creer
y qué no creer, los templos están vacíos y las familias destruidas. Lo único que nos falta es que se sigan presentando como los "salvadores" de lo que ellos mismos destruyeron.
Del padre
Marins y de todos estos modernistas, ¡¡¡libera
nos Domine!!!

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